Amate con el alma rota. Con el pelo despeinado.
Con los granitos de tu frente, con las ojeras en tu mirada, con la forma de tu sonrisa y la manera en que tus ojos se cierran cuando sonríes. Amate cuando las lágrimas rueden por tus ojos.
Y cuando te duela el estómago por la risa. Amate en compañía y ámate en soledad. Amate en cada momento de tu vida.
Amate, porque a pesar de todo, tú eres la única persona con la que vas a estar siempre.








